domingo, 17 de octubre de 2010

"¿Y ustedes, dónde habían estado antes de hoy?"

Cuando mi mamá y yo supimos que venía Claudio Baglioni, compré las entradas tan pronto las sacaron a la venta. Cuando yo estaba pequeña, fuera en la radio o con el CD, ella siempre cantó con sentimiento Sábado por la Tarde, y fue así como a mí desde niña me fue gustando la música italiana, al punto de que años después, el día de hoy estoy aprendiendo con entusiasmo el idioma.

Hicimos dos horas de fila. Ésta prácticamente era como de tres cuadras y serpenteaba, pero no nos importó, pues ahí el tiempo se mata a punta de conversaciones amenas, recuerdos y poniéndole atención disimuladamente a lo que conversan los que iban delante y detrás de nosotras. Un muchacho detrás de nosotras estaba tratando de cortejar a una muchacha--o por lo menos, así parecía--haciendo despliegues de sus habilidades para el canto, y contándole con cada una de las estrofas una historia de amor asociada a ellas.

Abuelita Cora, que en paz descanse, conocía lo mucho que a mami le gustaba Claudio, y creo que en todo momento nos acompañó para evitar que muriéramos aplastadas por la multitud al entrar y salir del Estadio, y lo mejor, consiguiéndonos un excelente lugar en las graderías de sombra, con una vista perfecta, a pesar de que los asientos no eran numerados, y de que la compañía organizadora sobrevendió la gradería, haciendo que algunas personas tuvieran que sentarse en lugares detrás de la tarima.

Esperamos ansiosas la presentación, que estuvo simplemente magnífica. Me gustó mucho que Gaviota abriera el concierto; aunque yo no me sabía muchas de sus canciones, para eso tenía a mi mamá. Sin embargo, considero que a las empresas de organización de eventos en Costa Rica todavía les falta mucho, muchísimo, por dar un espectáculo a la altura. No me gustaron para nada las intervenciones de los dos reconocidos presentadores de televisión que condujeron el evento. Creo que se pudieron haber esmerado en tener algunas palabras y definitivamente sus comentarios de halago a los cantantes me parecieron muy vacíos y cursis. Sí, había muchas parejas en el concierto; sí, son cantantes de baladas, pero la noche no sólo era para enamorados, y la volaron cuando dijeron por ahí que Claudio se conocía como "el arquitecto del amor, porque por medio de sus canciones muchos habían conocido a esa personita especial". Yo soy bastante romántica, pero casi me da un coma diabético y no lo digo en el buen sentido de la palabra.

En realidad para nosotras era un plus que además se presentara Franco de Vita. A mí me gustan mucho sus canciones, pero la razón principal de ir al concierto era ver a Claudio, y el repertorio de Franco, a mi parecer, estuvo demasiado extenso, tomando en cuenta que éste es más conocido, lo ponen "x" cantidad de veces en las emisoras locales, todos los días, y todas las personas se las saben, y algo que me dijo mi mamá y en lo que concuerdo con ella, es que una cosa es tener estilo, y otra es ser repetitivo.

Poniéndole atención a sus letras, las canciones de Franco hablan prácticamente de lo mismo una y otra vez, o de amor desenfrenado o, como dijo Guille, "¿qué cuernos hago con el agujerito que siento adentro mío cuando no estás?". No estuvo mal, pero creo que se extendió muchísimo, considerando que él ya había estado aquí y todo lo que mencioné anteriormente, y era la primera vez que Claudio venía, con un repertorio variado y muy diferente a lo que se acostumbra escuchar acá de él.

Me gustó mucho que los cantantes de Gaviota cantaran junto a Claudio lo que parecía ser una canción tradicional italiana. Mami y yo nos emocionamos y enorgullecimos de verlos a los tres. Lo que definitivamente no me gustó fue que tras de que la presentación de Franco estuvo larga, y que tuviéramos que esperarnos una media hora aproximadamente mientras arreglaban el escenario para la de Claudio, Franco volvió a salir para cantar Y Tú, con el otro. Para colmo de males, andaba una hoja con la letra de la canción, y la pifió. La pifió, terriblemente. Una de las canciones emblemáticas de Claudio, fue echada a perder, en mi humilde opinión, por pura bombetada. Dijeron ahí los presentadores que Claudio fue una inspiración para Franco; digo yo, si fue su inspiración, lo lógico era que se supiera Y Tú, como se la saben todos los que fueron al concierto, y la cantaron sin apuntes y al ritmo correcto. Qué fallo.

Me faltó ver más organización por parte de la productora. Me faltó ver más personal acomodando a las personas en la gradería; al contrario, vi como les decían "Vaya por allá", a suerte de cada quien encontrando espacio. Me faltó ver a alguien del personal quitando a mucha gente que se sentó en las gradas amarillas para entrar or salir, por lo que éstas últimas se volvían toda una hazaña digna de Indiana Jones.

Por lo demás, no tengo más nada que añadir. Claudio dio la talla, mucho más de lo esperado y como supongo lo hace siempre, con su humildad, su calidez, su elegancia, sus melodías que embelesan. Yo me sentí muy orgullosa y contenta de estar en clases de italiano, pero lo que más me alegró fue ver a mami, calladita, poniendo atención, con los ojitos brillantes, viendo a su ídolo de juventud, después de cuarenta años de espera.

Con esta abrió... :)

domingo, 15 de agosto de 2010

Estreno diseño y estreno vida...




Después de mucho tiempo de no escribir, sin entrar en detalles del por qué, y luego de reflexionar mucho y de pasar por múltiples estados emocionales rayando en trastorno bipolar, he decidido lo siguiente.

Me permito cometer errores porque no soy perfecta, aunque trate de crear las condiciones para la perfección. Asimismo, sufriré lo que tenga que sufrir cuando las cosas no salgan como yo espere, y como no hemos llegado al 2012, el mundo no se acaba y yo sigo con mi vida.

Me permito soñar; trazarme rumbos nuevos. Puedo imaginarlos y verme en ellos porque no me cuestan nada y porque así los siento cerca. Comprendo que para lograr las cosas se requiere esfuerzo, pero éste es pequeño cuando una entiende que el tiempo es amplio, y que el fruto es bueno.

Me permito sentir. Independientemente de que eso me deje consecuencias positivas o negativas, y no arrepentirme de nada. Me permito estar feliz, triste o enojada, sin ataduras ni culpabilidad. Ilusionarme y entregar mi corazón, si así lo siento, y también hacerle caso cuando me lo advierte.

Me permito los límites, para mí y para los demás. Comprendo que puedo acompañar, apoyar, y dar lo que está en mis manos, pero más de eso no. No puedo angustiarme por aquello que sé que no puedo resolver, pero sí sentirme satisfecha con lo que puedo, así quede bien o no. Pero también, estoy consciente de que no se trata de quedar bien y de que eso no siempre se puede. Y está bien. Me permito poner un límite a la angustia innecesaria, a las malas intenciones, al desgaste emocional, a la hipocresía, a las ambigüedades, y a los ciclos enfermizos y repetitivos. Y me doy permiso de no dar explicaciones si no quiero, y también de darme mi espacio propio.

Me permito recibir el cariño, el amor; palabras de aliento cuando las necesito, y darlas a quienes las necesitan. Que aunque cuesta mucho, prometo pensar bien antes de poner a los demás antes que yo, porque hay que aprender a ser cautelosa. No me va a volver a importar lo que piensen o digan los demás. Abrazo los vientos de cambio que huelen a sonrisas; a campos verdes, a puestas de sol, y a noches muy estrelladas.

Y todo esto, porque vuelvo a nacer; y vuelve a salir mi sol, y mientras mejor sepa verlo, más rápido se me quitará el frío de adentro. Porque se avecinan días de lluvia también, pero no me tomarán desprevenida, porque regreso al lugar donde realmente pertenezco, y sobretodo, porque me merezco volar.

jueves, 11 de marzo de 2010

De Repollos y Cigüeñas: La balanza entre la pasión y la información


"-Buenas, ¿cuál es la razón de su visita a la enfermería escolar?
-Vengo por la Pastilla del Día después.
-¿Cuántos años tiene?
-Catorce.
-¿Cuándo fue la última vez que tuvo relaciones sexuales sin condón?
-Hace dos semanas.
-¿Y hace dos semanas usó la Pastilla del Día después?
-No. Volví a tener relaciones sin condón el lunes, por eso vengo hoy por la Pastilla.
-¿Y no está utilizando algún otro método anticonceptivo?
-Sólo unas pastillas que me dio una amiga.
-Es importante recordarle que el condón no es sólo para prevenir embarazos, sino cualquier enfermedad de transmisión sexual. Primero vamos a hacerle una prueba de embarazo, y después verá a la trabajadora social quien le hablará con más detalles acerca de otros métodos anticonceptivos."

Y yo me pregunto, ¿por qué, si esta adolescente sabía que se estaba metiendo en una camisa de once varas--porque de otra forma no hubiera estado en la enfermería con ese motivo de consulta--vuelve a hacer lo mismo exactamente igual? Digo, no es para que me tachen de mojigata, porque precisamente quiero hablar de todo lo contrario. Pero ¿cuál fue el fallo?¿Por qué esperarse, o en su defecto, confiarse y atenerse a llevarse un susto para ir a consultar? ¿Por qué hay padres que tienen tanto miedo de decirles a sus hijos e hijas las cosas como son, que al final los últimos terminan yendo a consultar a otros lados con información más que tergiversada? ¿Por qué ha costado tanto en el país promover una educación sexual más sana y segura para quien decida iniciar su vida sexual?

Últimamente he leído serias noticias de maltrato infantil, y no puedo evitar que me dé muchísima cólera leer que bebés de un año fallecieron por causa de lesiones graves propiciadas por sus padres: las figuras a quienes tendrían que ver con respeto, admiración, seguridad, y son quienes primero los decepcionan y, o les instigan el régimen del terror, o lo peor, terminan con sus vidas. Me pregunto qué pensarán los padres de estos niños cuando ven que sus hijos ya no están porque ellos así lo provocaron. También, y aunque suene horrible, pienso que personas así nunca debieron haber tenido hijos, porque ¿para qué vas a traer a un niño al mundo para pasar angustias? En una familia, hay épocas de vacas gordas y flacas, pero nada justifica, en lo absoluto, maltratos a este grado. Me pregunto también si, siendo así de violentos, ¿habrán planeado tener hijos de igual forma? ¿O si también fue por una carencia de información necesaria? Pienso también que en este país no contamos con restricciones ni requisitos para tener hijos, como en China, y me pregunto qué haríamos si llegáramos a ese punto, pero que en casos como el de esta noticia en particular, desearía que los tuviéramos.

Me indigna mucho también, que aunque soy Católica--no practicante--cueste tanto publicar las Guías de Educación Sexual sin que la Iglesia meta la cuchara, prohibiendo el uso de anticonceptivos. ¡Con la cantidad de madres adolescentes que hay, y están limitando todavía más información con la que abiertamente no se cuenta!

Mi opinión personal es que para todo hay un tiempo. Y la educación sexual debería enfocarse, no en condenar, por ejemplo, a los adolescentes por querer iniciar una vida sexual, sino en darles toda la información de la responsabilidad que esto implica, y de que conozcan las diferentes opciones que tienen para cuidarse, porque las hay, sólo que nadie habla de ellas. No, no se trata de condenar. Se trata de incluir, también, las preferencias sexuales, y de inculcar el valor de la tolerancia. De que, desde que el niño o la niña empiezan en la edad de los porqués, ir adaptando la información--sin omisiones--de acuerdo con la edad, y que conforme vayan creciendo y entendiendo más, sepan las palabras correctas de los elementos involucrados en un acto completamente normal, porque de no ser normal, dicho acto no los hubiera traído al mundo.

Si los gobiernos no consideran la importancia de una comunicación abierta con respecto a este tema en particular, con sus habitantes, se vería reproducido el sezgo entre padres e hijos. Y ya yo estoy harta de sezgos.

Hasta aquí mi berrinche.

martes, 9 de febrero de 2010

De mujeres al poder y labriegos sencillos


Tenía desde Diciembre de no escribir. No sé si fue por la cuesta de Enero, pero para mí ese mes en particular es más para medir cómo pinta el panorama. Sé que va a ser un buen año, pero es parte de la naturaleza humana preguntarse constantemente cómo será mañana, en lugar de vivir el hoy. Con muchísimo trabajo, gracias a Dios, haciendo algunas modificaciones en nuestro estilo de vida, contando con el cariño de la familia y amigos entrañables.

Siempre trato de escribir acerca de aquello significativo para mí. Y en este blog, de una vez aclaro, sólo ejerzo mi derecho a la libre expresión; así como habrá posiciones mías con las que no estén de acuerdo, o viceversa, las expreso con la premisa de que el respeto y la tolerancia existen para tod@s, y sobretodo, que son facilísimos de aplicar.

Me pasaron algunas cosas curiosas que de alguna forma se relacionan al escribir esto. No voy a entrar en detalle de todas ellas, porque hay asuntos que no valen la pena mencionar. Primero, Costa Rica eligió Presidenta. Así es, Doña Laura Chinchilla llegó al poder con un 46% de los votos. Esta es la segunda vez--o tercera, no sé--que me toca votar, y para mí fue muy difícil este proceso electoral. Estuve a punto de votar nulo, pero gracias a Dios no lo hice, porque no me hubiera gustado perder mi derecho al berreo, ni favorecer a quien no lo mereciera. Por eso me leí todo lo que me pude encontrar: planes de gobierno, análisis, pros, contras, denuncias, chorizos, etc. Me tragué todos los debates que salieron. Desglosé aquello con lo que estuve de acuerdo con el gobierno actual y con lo que no. Y a partir de ahí, decidí cambiar mi preferencia usual por el PAC. Al principio, no era para nada simpatizante de este partido y lo gritaba a los cuatro vientos, como todo aquel que cree fervientemente en sus convicciones, y mi lección fue que nunca hay que decir: "De esta agua no he de beber". Ciertamente, Don Ottón Solís en los debates me demostró una imagen que no había visto antes. Tuve la oportunidad de externarle mis inquietudes y fueron resueltas. Su propuesta es interesante para un mejoramiento integral del país.

Para mí es lamentable que no quedara electo, y hasta cierto punto, me hubiera gustado que mi opinión cambiara desde antes, sin embargo, estoy orgullosa de haberle dado mi voto a conciencia.

A su vez, acepto a la nueva presidenta y respeto la elección del pueblo costarricense; ahí no hay nada que hacer, y como dice mi amiga Julia, no debemos dejar de soñar y trabajar. Me alegro por Doña Laura, y su gobierno me genera muchas expectativas, pero estoy optimista, yo de por sí, vengo a ofrecer mi corazón.

No soy feminista al extremo, pero sí creo en la igualdad de derechos; creo que una mujer puede encontrar dentro de sí misma la capacidad para emprender, crear, planear, negociar y/o pelear para forjar sus éxitos con independencia. Creo que una mujer puede luchar por lo que quiere y quitarse muchos estereotipos de encima, y me entristece y me incomoda el conformismo sólo porque sí. Todo requiere de esfuerzo, deseo e iniciativa, y si están los tres, no hay nada que impida ir sembrando para recoger los frutos después.

Esa misma independencia que me gusta ver en una mujer, de tomar sus propias decisiones sin depender de nadie, es lo que quiero ver en la gestión de Doña Laura. Uno nunca sabe si ella al final podrá darle un vuelco a lo que ha sido el PLN. En las últimas noticias he visto con dolor los comentarios de la gente, de cómo se ha mancillado y hasta insultado la elección de la mayoría. Todo está en el poder de uno; respeto que algunos no estén satisfechos con los resultados, pero no estoy de acuerdo en la fuerte crítica. Cada persona también puede ir marcando una diferencia desde sus propias posibilidades, haciendo buenas acciones todos los días, que aunque puedan parecer invisibles para el resto, a nivel personal son muy gratificantes. Eso es lo esencial.

Don Mario es un agricultor local que todos los días viene a mi casa a venderme vegetales. Viene en su bicicleta, usando sombrero; es menudito y tiene la piel bruñida y seca, con algunos rastros de tierra en las grietas de sus dedos, producto de su trabajo. Con una educación y unos modales propios de aquellas personas que se esfuerzan y que trabajan por su propia cuenta, con muchísimas dificultades y trabas, pero que ahí están, ganándose el sustento a su manera. Tiene los ojos grises y grandes, y siempre, aunque cansado, viene contento y con un brillito en los ojos. La humildad personificada. Yo hasta ahora que empiezo a cocinar de verdad, un poco más saludable, le ayudo con lo que puedo. Él vende su cosecha así, porque últimamente le han estado robando lo que siembra... con lo que ya cuesta, y es el único que lleva el ingreso a su familia. Casos como el de Don Mario hay muchísimos en el país, y una quisiera poder hacer más, que él tuviera mayores oportunidades para desarrollar su negocio. Él no pierde su optimismo, y a pesar de los obstáculos, sigue cantando al sol como la cigarra.

Yo, por mi parte sólo puedo esperar que la situación y las condiciones de vida mejoren para quienes luchan. Que aquella propuesta de Don Ottón de generalizar los incentivos de la empresa privada al sector agricultor sea incorporada en la gestión de Doña Laura. Si en el debate de canal 7, hasta dijeron que podían hablar y negociar. No lo veo tan jalado del pelo.

No puedo ni voy a decir "de esta agua no he de beber". Le apuesto a como apuntan los nublados del día. Pero sí pondré todo mi empeño para ir haciendo los cambios que me gustaría implementar. No me interesa que nadie los vea ni que los reconozca, ni espero felicitaciones. Independientemente de quien haya sido electo, sé que por pequeña, yo, y vos, y él, y ella, y ell@s, y nosotros podemos ir creando la diferencia, poquito a poco...

Una canción...

lunes, 28 de diciembre de 2009

Recuento

Un año de nuevas oportunidades;
de nuevas personas llegando a nuestra vida,
de despedirse de personas amadas,
de acercamientos y alejamientos.

De vacas gordas, ni tan gordas y ni tan flacas;
de decir "te quiero" todos los días a personas que ya lo saben,
de recordárselo a otras,
de buenos deseos y de alegría en el corazón.

Un año de inicios y de cierres;
de adaptaciones y de ajustes,
de logros y de aprendizaje,
de saber que podemos caernos y levantarnos, chollados pero airosos.

De esperanza y de ilusión;
de planes, viables y no tan viables, pero planes al fin.
De sueños, de proyectos,
de emoción.

Un año de felicidad;
de compañerismo, de amistad, de tristeza...
De dolor, decepción, de creer en que se puede hacer la diferencia;
de mucho amor.

Un año de volverse a encontrar
con otr@s, con uno mismo;
de compartir, de sorprenderse,
de conmoverse.

De tener la oportunidad de ver que todavía hay cosas bellas,
otras que no lo son tanto,
pero sobretodo de que nunca podremos decir que lo hemos visto todo.

Recibo al 2010 con la frente en alto, y a tod@s les deseo que tengan muchas felicidades y razones para celebrar todos los días.

Un abrazo grande, y citando a mi amigo Carlos Tapia, me despido diciendo: ¡salud!

jueves, 10 de diciembre de 2009

Avenidazo


Fines de semana ocupados, pero muy entretenidos. Semana cansada, pero ya casi se termina. Desde el lunes pasado empecé a tener pequeños dolores de cabeza un poco molestos, que ya para esta semana se me convirtieron en una migraña que me duró tres días. El aguinaldo, así como llegó se fue, poco a poco, después de esperarlo tanto tiempo y disfrutarlo mucho, no sólo nosotros sino también comprando los regalitos de nuestros seres queridos.

Todas las mañanas llamo a mis papás para darles los buenos días. Antier, me dice mi mamá: "Dice tu papá que mañana pasa por vos para darse un avenidazo por San José." La noticia me alegró mucho, porque normalmente no salimos de casa entre semana. Cuando terminé de trabajar el martes, me arreglé el cabello para el día siguiente y me fui a acostar muy ilusionada por la salida. Ayer me levanté con una congestión nasal terrible y todo el día tuve dolores de cabeza intermitentes; donde mi papá dijo que mejor no íbamos, inmediatamente le contesté que de ninguna manera, que yo quería salir. Mami andaba picadilla, porque ella quería ir con nosotros, pero con su horario nocturno se le dificulta más, y el fin de semana tendríamos varias actividades a las que asistir.

A mí me encanta salir con mis papás, con los dos juntos o con cada uno. De ellos aprendo muchísimas cosas, todas ellas diversas e igual de importantes. Mami y yo conversamos como dos colegialas; papi y yo somos compas, vacilamos, hablamos de eventos actuales, compartimos el gusto por la buena música, entre muchas cosas más.

Terminamos de trabajar. Ya yo estaba lista pa' la foto. Al llegar a San José, había muchísimo tránsito, esperable para la víspera. Yo no tenía absolutamente ninguna prisa, de hecho íbamos a recorrer la Avenida para ver qué nos encontrábamos, pues todos los días habrían actividades. Encontramos un parqueo y nos estacionamos, y al llegar a la caseta para dar la información de la placa, nos dice el eficiente caballero: "Cerramos a las 8 p.m.", ya estacionados. Decidimos irnos a otro parqueo--en serio, ¿a quién se le ocurre cerrar un parqueo público a las 8 p.m. en diciembre? ¡Cómo la pulsean! Finalmente encontramos uno que estaba abierto 24 horas--¡muchas gracias!

Siempre me ha gustado mucho ir a San José. Papi y yo íbamos muy a menudo cuando teníamos días libres, pero desde que me casé tenía mucho tiempo de no ir. Como dice mi mamá, en medio de amigos invisibles y enemigos visibles, la Avenida estaba llena de gente. Nuestra velada comenzó con Dust in the Wind de Kansas al aire libre, en la esquina de la Plaza de la Cultura, seguido por la versión en concierto de Hotel California. Los niños estaban haciendo fila para que una payasita les pintara la cara. Empezamos muy bien.

En las carreras cotidianas, cuando andás en San José, andás en otras. O haciendo compras, o mandados del banco, etc., pero andás apurado, a la defensiva y con miedo de que te asalten, de día o de noche. Pero ayer, me dediqué a prestarle atención, cosa que nunca había hecho por lo anterior, a ver los edificios viejos de San José, ahora convertidos en tiendas o cafés. ¡Qué hermoso hubiera sido estar en San José en esa época!

Llegamos a un tumulto de gente y nos topamos con que la Banda Chiqui Chiqui estaba dando un concierto. Siempre para estas épocas sacan reportajes en el periódico dándote consejos de cómo aprovechar tu aguinaldo, que hay que tener cuidado en San José, que no llevés mucha cosa de valor, etc. Fue lindísimo e impresionante ver que en medio de la crisis, de la incomodidad por campañas hirientes entre los políticos que sólo generan desconfianza en el pueblo, las personas estaban reunidas ahí, disfrutando, recordando épocas de antaño, bailes de juventud, olvidando el cansancio de un día de trabajo o la angustia por gastos próximos. Había una señora con sus tres niños, uno de ellos en pijamas, apuntadísima bailando con los tres. Yo también bailé ahí en media avenida, no me importaban los ladrones, ni el borrachillo que se nos acercó para decirme "¡Q u é g u i l a m á s h e r m o s a a a ..." y se me quedó viendo un gran rato cuando nos alejamos de él, porque mi papá le hizo la mirada fulminante, y todos los males se me quitaron. Una pareja de señores mayores se puso a bailar pegao cuando cantaron La Pollera Colora'a. Todos bailaban sin importar que los vieran, todos tenían sonrisas en sus rostros. No importaba nada.

Cuando terminó el concierto, nos fuimos por el Mercado Central, en donde el artista Munguía hizo una serie de esculturas como homenaje a perritos de la calle que han encontrado maltratados y que ahora todos tienen un hogar. Me conmovió muchísimo. En el camino, un papá iba con su chiquita, que con ojos grandes, brillantes y llenos de ilusión le preguntó: "Papi ¿y hoy me vas a comprar los juguetes?"

Diciembre es un mes diferente. Es un mes de reflexión, de tristeza por los que se han ido, de felicidad por los que están por llegar, de planes, de compras, de cenas, de ansias y deseos. Y entre todo y lo duro que está el asunto, por una hora todos nos sonreímos como si nos conociéramos de toda la vida.

Y toda la alegría que me causó la salida, la compartí con mi papá. Gracias papi, por permitirme compartir con vos un momento único, lleno de detalles hermosos, e irrepetible.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Día Libre

Tenía mucho tiempo de no quedarme a dormir en casa de mis papás. Hace unos meses, me quedaba donde ellos cada semana, ya que estaba haciendo un trabajo cerca de su casa, pero luego ese trabajo terminó. Mi mamá empezó a trabajar de noche, y algunos fines de semana no nos vemos. Mi papá es quien más viene a vernos aquí, pero a mí me hacía falta pasar tiempo de calidad, sólo los tres.

Cada diciembre me despertaba escuchando villancicos populares. Eso quería decir que mi mamá ya estaba decorando la casa, y era hermoso despertarse y sentir de verdad los aires navideños. Ahora soy yo, la que desde mediados de este mes decoró toda la casa, porque Diciembre se disfruta tanto y se va tan rápido, que esa es mi forma de sentir que me duró. El año pasado, mis papás fueron los que me consiguieron adornos bonitos para la casa y me la decoraron. Este año, vino mi papá a ponerme las luces, y del resto de la decoración me encargué yo sola. Aunque el rato me hizo muy feliz, lo sentí diferente...

Mi papá vino a dejarnos al supermercado, y cuando nos despedimos, me quedé un poco nostálgica, no porque tuviera que devolverme para mi casa, sino porque cada vez que paso tiempo con ellos, siento que vuelve una parte de mí, y precisamente por estas vísperas, pude retomar la ilusión del inicio de la Navidad con mi familia.

Este domingo que pasó fue Domingo de Adviento, y a las seis de la mañana me despertó el repique de las campanas de una iglesia vecina. Al entreabrir mis ojos, se colaban unos tenues rayos de sol por las hendijas de la persiana. Me quedé despierta por unos segundos, disfrutando ese anuncio oficial de este mes maravilloso. ¡Feliz Diciembre para tod@s!